Unos 1.500 euros es el precio por el que Muthana Muhsen vendió a sus hijas, Zana, de 15 años, y Nadia, de 14. De padre yemenita y madre británica, Zana y Nadia vivían en Inglaterra. Tras emprender unas vacaciones de ensueño, se encontraron brutalmente casadas por la fuerza, prisioneras de un pueblo perdido del Yemen. Sufrieron todas las violencias y humillaciones. Después de ocho años de lucha, Zana logró huir del infierno. Pero para su hermana y sus tres hijos, la pesadilla continuó.
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