Era presentadora de un influyente programa radiofónico chino cuando en 1989 recibió la angustiada carta de un chico: una niña había sido secuestrada y forzada a desposarse con un anciano que la tenía encadenada. Los hierros estaban lacerando su cintura y se temía por su vida. Xinran consiguió su liberación, aunque se dio cuenta de que un silencio histórico imperaba sobre la desoladora condición femenina en su nación. Entonces Xinran comenzó a difundir las historias de las mujeres que llamaban a su programa.
Quince son los testimonios recogidos de este influyente programa radiofónico «Palabras en la Brisa Nocturna», que retrata cómo viven las mujeres en la China moderna: siglos de temor y obediencia a los padres, a los maridos, a los hijos y al Partido siguen siendo el cruel destino de quinientos millones de personas.
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